Wednesday, June 3, 2009

Violados por la Ley

Este ataque tiene que ir hasta el fondo. Ya hablé con todos los miembros, y nos vamos a juntar esta noche en el cementerio. Todas las estructuras de la Ciudad Maldita van a hacerse mil pedazos luego de la batalla que comenzará esta noche. Todos se arrepentirán de haber vendido su alma por unas cuantas monedas oxidadas; porque no se daban cuenta, prostitutos de mierda, que eran sólo monedas oxidadas. Putos con olor a perfume barato. Fueron capaces de entregar hasta las conchas de sus madres, de sus esposas; hasta sus propios anos entregaron los muy cobardes; hasta lo más profundo de sus bocas entregaron, a cambio de seguir entregando todavía más, y más, y más. Y ni siquiera lo hicieron por putos. Porque a los putos por lo menos les gusta que les introduzcan todo tipo de elementos contundentes por el ojete. Lo hicieron por prostitutos, cayeron en el pozo más bajo donde alguien puede caer, y así ahora son inocentes para la sociedad. Los que son inocentes para la sociedad son los hijos de puta más grandes de la historia, los que han inmolado las conchas de sus propias hermanas, de sus propias madres, y tías, y sobrinas; los que han inmolado su propio ojete para que les entre el gran pene de la ley, y para que los haga sufrir, por unas monedas a cambio; sólo por unas monedas oxidadas. Les ha entrado la ley, el pene de la ley que les ha llenado el recto de mala leche. Tanto se han prostituido que la mala leche les desborda y les salta por los ojos y por las orejas y por las bocas. Tan barata es su prostitución que las pocas monedas que les dan les alcanzan sólo por un mes, y para el próximo mes tienen que volver a inmolar sus anos desgastados, hasta que el pene legal no siente más placer por penetrarlos y los raja de otra patada en sus ortos desgastados.
Se han prostituido a cambio de engordar en una oficina. Las oficinas son chiqueros gigantescos donde los cerdos levantan la cola en firulete para que venga el pene de la ley y se los coja hasta el alma. Y en cada acto de entrega más se achanchan, y más entregan, y dejan que la mala leche los vaya llenando de a poquito, hasta que el cerebro termina por reproducir las mismas estructuras de la Ciudad Maldita. Pero esta noche todo eso comenzará a caer. Ya tenemos los coches y las armas. Nosotros no nos vamos a entregar. A nosotros no nos compra nadie. ¡Ya van a ver, hijos de puta! ¡Les vamos a romper hasta el último vidrio, hasta el último foquito! Vamos a criar hormigas venenosas en hormigueros gigantes, y ahí irán cayendo los chanchitos, uno por uno. Tantas hormigas les van a entrar por el ojete, y tanto les va a doler, que van a extrañar los tiempos en que se los cogía el pene de la ley. Pero esta vez ni una monedita van a ver a cambio. Van a sentir el dolor de que les llenen el culo a cambio de nada. Y en vez de mala leche les entrará el veneno de la guerra.
La Ciudad Maldita será cenizas. Cenizas e inmensos agujeros llenos de cadáveres quemados. Piras de cadáveres ardiendo, niños arrojados aún vivos a las llamas. Estatuas de Bush en todas las esquinas. Ríos de sangre corriendo por las calles. Cabezas cortadas de sus troncos rodando como pelotas. Chacales alimentándose de los despojos de lo que fue la humanidad.

Tuesday, June 2, 2009

Presentación

Jaaaaaaaaaaaaaa!!!! Hijos de puta!!!!!!!!!!!!! Creían que se iban a librar de mí, ¿eh? ¿¿Eh?? Pero esto no ha hecho más que empezar. Me enganché ilegalmente a Internet. Anoche vi un cable que bajaba por el costado de la ventana de mi departamento, y entonces abrí la ventana, y conecté el cable a una computadora que me había robado la noche anterior de mi vecina de al lado. La muy puta se pasa el día fumando paco, así que no sé para qué quiere una computadora. Pero yo sí necesito una computadora, y un cable, para que mi voz sea escuchada, y para que gente como vos (sí: VOS) se entere de lo mucho que me rompen las pelotas.

Para hacerle caso a nuestro Hegel Culo-Gordo (J.P. Feinmann), quien dijo en la Feria del Libro pasada que en la Argentina no hay pelotudo que no tenga un blog, es que he abierto este blog. Yo no tuve la suerte de que vinieran a ofrecerme escribir en Página 12 (que es más o menos el blog de Feinmann y Verbitsky).

Pero vamos a dejar esos temas de lado. Voy a ir a lo central. Estoy organizando una revolución con unos amigos que trabajan en una gomería. Estamos planificando una rebelión que irá más allá de todo lo conocido en materia de levantamientos. La idea se me ocurrió la otra noche, cuando estaba espiando a mi vecina mientras se bañaba. Me pregunté: ¿Por qué esta hija de puta tiene plata para paco y yo no? ¿Por qué la turra chupapijas se puede pasar la vida acariciando ese gato de mierda que tiene, y yo no (más allá de que yo no tengo gato)?

Yo sé que mis detractores no tardarán en levantar las armas de la crítica contra mí. Pero también sé que más temprano que tarde se abrirán las anchas alamedas por las que pasará Pijo en Liberdad, y que ya no será necesario salir a robar para fumar paco, sino que se podrá fumar paco así, sin más, sentados en las acequias y en las veredas de las anchas alamedas, mientras esa manga de putos que escuchan Miranda siguen sin entender nada.

Estaba por sacar una foto para agregar en el blog. Parece que se puede agregar imágenes. Pero, ¿para qué? Prefiero que me recuerden como era, como siempre fui, como soy. La frente alta, los ojos profundos y oscuros desafiando al horizonte y al destino. Remera blanca, camisa blanca, pantalón crema, zapatos café con leche, medias de algodón. O, en todo caso, mañana me saco una foto y listo. Y también les puedo colgar una foto de mi vecina: fumando paco, bañándose o acariciando el gato.

Otra de las intenciones de este Blog es demostrar la total falsedad de las tesis platónicas, aristotélicas, agustinianas, tomistas, descartianas, kantianas, hegelianas (también hegelo-culogordianas, o sea, feinmannianas) y marxianas. Uno por uno los iré poniendo en fila e iré destruyendo sus estúpidos presupuestos, sus argumentos idiotas, sus malogradas síntesis. Una vez hecha la revolución que me propongo, y una vez destruidos todos los supuestos filosóficos de la razón occidental, me dedicaré a pasear por las anchas alamedas, libremente, llevando en mis oídos la música maravillosa, que es la voz del pueblo Mongol.

Una vez que he dejado claras las intenciones de este blog, me despido. Pero les aviso que yo aspiro a un mundo en el que los Blogs no sean necesarios. Esto es usar el blog para matar el blog. La víbora que se muerde su propia cola. En las anchas alamedas por las que pasearemos nuestra libertad no habrá computadoras, ni cables, ni chat. Yo odio Internet. Odio a los pelotudos que tienen un Blog. Odio a esos hijos de puta.

Por hoy es suficiente. Váyanse todos a la puta madre que los parió.